Que comience el juego

Ya hemos hablado en más de una ocasión de los coches que tendría en mi garaje si tuviera posibilidades (o sea, parné en el banco). También he hablado hasta la saciedad de los clásicos molones, de los daily cars y de los coches deportivos que me gustan.

Juego

Que comience el juego.

Pero, ay, hamijos, hace poco me han propuesto en un grupo de Whatsapp un aprieto muy grande, una especie de juego en el que están implicados los coches, y que seguro que a más de uno de vosotros le saldría humo de las orejas puesto que las opciones son múltiples. ¿Queréis saber de qué se trata? Pues coged vuestra taza favorita, echad un buen café, té o vuestro refresco preferido y seguid leyendo.

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Uno de esos días

Pues sí, hamijos, seguro que a vosotros también os ha pasado y puedo apostar a que más de una y de dos veces, una de esas veces en las que te arrepientes de la compra de tu coche y te planteas la vida.

Generalmente, las veces que te llegas a plantear estos extremos viene determinado por un punto de inflexión, normalmente una avería seria, de las importantes, y en esta ocasión me ha tocado a mí.

Mind blown

De tanto pensar se le ha quedado esa cara.

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Los familiares molan… y lo sabes

Lo reconozco, de un tiempo a esta parte las versiones familiares de las berlinas o compactos han empezado a gustarme, mucho, incluso más que los coches de los que derivan en algunos casos.

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Reconónelo, te mola.

No sé si es porque me hago mayor o porque realmente son más bonitos que antes. Puede que sea que el reloj biológico me quiere decir que estoy en la edad de tener hijos (tengo 26 años). Puede que sea porque los familiares han empezado a buscar una línea más dinámica dejando el volumen de carga como algo secundario. Seguramente sea la suma de ambos factores.

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