Especies en peligro

Somos una verdadera especie en peligro de extinción. Recibimos palos por todas partes: la gente a la que no le gustan los coches, los que no entienden que prefiramos gastar nuestros ahorros en algo con ruedas, un volante y un motor; los políticos que ponen impedimentos, trabas e impuestos por doquier a los coches…

Avisados estáis…

Pero, aun así, yo estoy orgulloso de decir a los cuatro vientos que me gustan los coches, que soy un friki de ellos, y que disfruto con ellos a pesar de todos los sinsabores. ¿Por qué nos gustarán tanto los coches?

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¿Es el fin de los combustibles?

Hace pocos días saltaba la noticia: el gobierno quiere que se dejen de vender coches de combustión (tanto diésel como gasolina) para el 2040. Y, para ello, nada mejor que instar a las gasolineras a convertirse en electrolineras, quienes tendrán que realizar una gran inversión para adaptarse a los nuevos tiempos.

Electrolinera

Una electrolinera alimentando.

Pero… ¿es tan sencillo estimar un fecha tan concreta para anunciar el fin de los motores de combustión tradicional (esto es, diésel y gasolina)… o por el contrario es jugar a ser Rappel? Veámoslo.

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De la dieselización a la hibridación

Los que ya peinamos canas (o peor aún, nos hemos hecho donantes de pelo), seguro que recordamos aquella campaña que lanzó Citroën hace unos años, protagonizada por Guillermo Summers e Ignacio Salas, en la cual ensalzaban un tipo de combustible que hasta entonces no estaba tan evolucionado ni era tan común como lo es hoy en día: el diésel.

Esta campaña, que contaba con un lema muy pegadizo utilizando un ingenioso juego de palabras (“diésel gustazo, diéselo”), y sumado a unas campañas de descuentos muy jugosas, hizo que en España el mercado del automóvil diera un giro radical de 180º.

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Ingenieros de barra de bar

En algún momento de nuestras vidas, cualquier amante de coches que se precie ha tenido que escuchar o presenciar más de una conversación de “entendidos” del mundo del motor. Y no, no estoy hablando de los comerciales que, con tal de vender un frigorífico en el Polo Norte, se creen que has nacido ayer y te quieren hacer creer que el coche que te están vendiendo es el arma definitiva para sembrar el mal. Aunque tenga 3 cilindros y 50 cv.

Barra de bar

Aquí es donde se debaten taaaaaantos asuntos de vital importancia…

En esta entrada me voy a dedicar a desmontar los argumentos de esos “enteradillos”, o como se suele decir últimamente en muchos sitios, “los cuñados”. Porque, si bien en algunos de ellos tienen cierta parte de razón (como luego vais a ver), no son dogmas de fe y por lo tanto siempre podrá haber alguien, en algún recóndito lugar, que defienda la postura contraria.

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La dieselización de la gasolina

¡Blasfemia! ¡Cómo osas a manchar el buen nombre de la gasolina con tinta de calamar! ¡Cómo te atreves a enturbiar el sonido puro de un motor gasolina con el traqueteo “tractoril” de uno diésel! ¿Pero tú no eras de los que llevaba gasolina en las venas?

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Pues sí, y también tengo alma de ingeniero (aunque no lo sea) y soy bastante friki de las nuevas tecnologías que se están experimentando para ser parte de nuestros vehículos de cara a los próximas generaciones de automóvil. Aunque esta vez juego con ventaja, ya que este proceso empezó hace unos años, y casi sin que nos hayamos dado cuenta es parte de nuestra actualidad.

Hoy os traigo algunos ejemplos.

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El porqué de mi e46 330i

Hoy os traemos una nueva colaboración, esta vez de Bariwelo que, habiendo pasado por el “lado oscuro” del automóvil teniendo un 4 cilindros diésel de tracción delantera, volvió al redil con un gasolina de 6 pucheros de propulsión. Es posible que esta historia os suene a algunos, ya sea por haberla vivido en vuestras carnes o porque tengáis algún conocido que haya pasado por el mismo proceso. Abrochaos los cinturones, que arrancamos.

En una sociedad automovilista como la española, llena de coches con motorizaciones diésel, yo también compré un diésel. Deslumbrado por la patada, potencia y par, piensas: “esto es la hostia”; pero no, poco a poco te das cuenta de que el sonido no acompaña, el humo tampoco, empiezas a sentir en tus carnes que los diésel de antaño no son como los modernos, empiezas a ver cómo tendrás que cambiar los inyectores porque se rompen (suerte que en mi caso lo hicieron en un campaña de la marca), con no muchos kilómetros empiezas a sentir un cabeceo del motor en los semáforos ¿tendré algún inyector mal? Nooo, es el volante motor bimasa; escuchas silbidos raros dentro del compartimento del motor, uff, no es el turbo, pero es la EGR, en ocasiones hace un sonido bronco el motor a ralentí, ¡vaya! esta el DPF regenerando, me quedaré 10 minutos más en el coche antes de llegar a casa, después de 12 horas de trabajo a ver si acaba, y si no viajecito por autovía para que regenere, uff qué pereza. Empiezas a tener amigos con coches gasolina, con chuches y escapes que da gusto oír, y tú con tu cafetera taca, taca, taca, chof, chof, chof, que anda mucho pero no transmite… Creo que en esto de la cultura automovilista he crecido, ¡¡QUIERO UN GASOLINA Y TRASERA!!

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Menuda planta.

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