Crónica: Afterwork Jarama 25/5/17

Desde hace ya unos 5 años, los chicos de 8000vueltas vienen organizando un evento especial, las 8000vueltas Experiences, que se ha convertido ya en una referencia dentro del sector del automóvil dedicado a los más petrolheads.

Los eventos de 8000vueltas siempre se han caracterizado por el nivel mostrado tanto en pista como en la cantidad de gente que congrega a su alrededor. Y además de este gran evento anual, desde hace un año le han dado una vuelta de tuerca más a los eventos de tandas, presentándonos los eventos Afterwork. Casco recto, que salimos a pista.

BMW M3 E36 Dakargelb

Un M3. Afterwork de 8000vueltas. Comenzamos.

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Buscando un hierro que me llene

Como buen quemado, o al menos con alma de quemado, mis páginas web favoritas no son otras sino las de búsqueda de coches de segunda mano. A diario paso mucho tiempo mirando y remirando, con el objetivo de pasar el rato y, por qué no, con el objetivo de, algún día, poderme comprar un “hierro” de los que tanto nos gustan.

¡¡¡Con la de hierro que tiene!!!

Teniendo en cuenta que no me voy a deshacer del frutero como coche principal, el presupuesto destinado a la compra del “hierro” no puede ser cuantiosa, de modo que la lista de posibles candidatos se reduce bastante (no, no estoy pensando en un M3 ni nada parecido). Veamos entonces qué es lo que estoy tramando.

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Tres eran tres

Tres eran tres, las hijas de Elena. Tres eran tres, y ninguna era buena. Tres como los tres mosqueteros. Tres, como las hojas de los tréboles. Tres son también las plazas de los tresillos, y, en ocasiones, el número de cilindros de algunos motores.

Llavero serie 3

Tres. ¿Qué queremos decir?

Pero no temáis, que en esta ocasión no se nos ha ido la olla (aún), y no os vamos a hablar del downsizing extremo, pero sí que os vamos a hablar de tres amigos que, un buen día y no al mismo tiempo, reunieron tres generaciones distintas de BMW.

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El porqué de mi e46 330i

Hoy os traemos una nueva colaboración, esta vez de Bariwelo que, habiendo pasado por el “lado oscuro” del automóvil teniendo un 4 cilindros diésel de tracción delantera, volvió al redil con un gasolina de 6 pucheros de propulsión. Es posible que esta historia os suene a algunos, ya sea por haberla vivido en vuestras carnes o porque tengáis algún conocido que haya pasado por el mismo proceso. Abrochaos los cinturones, que arrancamos.

En una sociedad automovilista como la española, llena de coches con motorizaciones diésel, yo también compré un diésel. Deslumbrado por la patada, potencia y par, piensas: “esto es la hostia”; pero no, poco a poco te das cuenta de que el sonido no acompaña, el humo tampoco, empiezas a sentir en tus carnes que los diésel de antaño no son como los modernos, empiezas a ver cómo tendrás que cambiar los inyectores porque se rompen (suerte que en mi caso lo hicieron en un campaña de la marca), con no muchos kilómetros empiezas a sentir un cabeceo del motor en los semáforos ¿tendré algún inyector mal? Nooo, es el volante motor bimasa; escuchas silbidos raros dentro del compartimento del motor, uff, no es el turbo, pero es la EGR, en ocasiones hace un sonido bronco el motor a ralentí, ¡vaya! esta el DPF regenerando, me quedaré 10 minutos más en el coche antes de llegar a casa, después de 12 horas de trabajo a ver si acaba, y si no viajecito por autovía para que regenere, uff qué pereza. Empiezas a tener amigos con coches gasolina, con chuches y escapes que da gusto oír, y tú con tu cafetera taca, taca, taca, chof, chof, chof, que anda mucho pero no transmite… Creo que en esto de la cultura automovilista he crecido, ¡¡QUIERO UN GASOLINA Y TRASERA!!

bmw

Menuda planta.

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