De la dieselización a la hibridación

Los que ya peinamos canas (o peor aún, nos hemos hecho donantes de pelo), seguro que recordamos aquella campaña que lanzó Citroën hace unos años, protagonizada por Guillermo Summers e Ignacio Salas, en la cual ensalzaban un tipo de combustible que hasta entonces no estaba tan evolucionado ni era tan común como lo es hoy en día: el diésel.

Esta campaña, que contaba con un lema muy pegadizo utilizando un ingenioso juego de palabras (“diésel gustazo, diéselo”), y sumado a unas campañas de descuentos muy jugosas, hizo que en España el mercado del automóvil diera un giro radical de 180º.

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Buscando un hierro que me llene

Como buen quemado, o al menos con alma de quemado, mis páginas web favoritas no son otras sino las de búsqueda de coches de segunda mano. A diario paso mucho tiempo mirando y remirando, con el objetivo de pasar el rato y, por qué no, con el objetivo de, algún día, poderme comprar un “hierro” de los que tanto nos gustan.

¡¡¡Con la de hierro que tiene!!!

Teniendo en cuenta que no me voy a deshacer del frutero como coche principal, el presupuesto destinado a la compra del “hierro” no puede ser cuantiosa, de modo que la lista de posibles candidatos se reduce bastante (no, no estoy pensando en un M3 ni nada parecido). Veamos entonces qué es lo que estoy tramando.

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Ingenieros de barra de bar

En algún momento de nuestras vidas, cualquier amante de coches que se precie ha tenido que escuchar o presenciar más de una conversación de “entendidos” del mundo del motor. Y no, no estoy hablando de los comerciales que, con tal de vender un frigorífico en el Polo Norte, se creen que has nacido ayer y te quieren hacer creer que el coche que te están vendiendo es el arma definitiva para sembrar el mal. Aunque tenga 3 cilindros y 50 cv.

Barra de bar

Aquí es donde se debaten taaaaaantos asuntos de vital importancia…

En esta entrada me voy a dedicar a desmontar los argumentos de esos “enteradillos”, o como se suele decir últimamente en muchos sitios, “los cuñados”. Porque, si bien en algunos de ellos tienen cierta parte de razón (como luego vais a ver), no son dogmas de fe y por lo tanto siempre podrá haber alguien, en algún recóndito lugar, que defienda la postura contraria.

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