10 Year Challenge

Si eres un habitual en las redes sociales, en los últimos días habrás visto que se ha hecho viral (o sea, que se ha difundido como el virus de la gripe) una nueva moda, que consiste en poner una foto nuestra de hace diez años y otra de hoy en día.

Básicamente, un resumen perfecto de cómo cambiamos en 10 años.

Las personas cambiamos: si busco una foto de hace 10 años, tengo más cara de niño, prácticamente ninguna cana y quizá algo más de pelo. Sin embargo, los coches cambian a una velocidad pasmosa en estos diez años, hasta el punto que no se puede reconocer casi el modelo precedente del actual.


En muchos casos, el modelo evoluciona y sigue conservando su identidad, su nombre propio por el que lo reconocemos desde siempre, aunque cambie la denominación interna de la marca. Así, el Skoda Octavia que yo tenía en 2009 sigue denominándose Octavia a día de hoy, pero el diseño ha cambiado sustancialmente. O mi actual serie 3, que, si bien se sigue llamando serie 3, hoy en día parece más un Lexus que un BMW.

Mi Octavia RS. Hoy el Octavia no me parece tan bonito como este.

En este lapso de 10 años, ha habido muchos cambios, en algunos casos debidos a las modas imperantes en cada momento: en 2009 los monovolúmenes tenían un gran éxito entre el público, mientras los SUV tenían un papel emergente pero casi reducido a gamas altas (como el X5 o el X6 de BMW). Cada marca se afanaba en sacar uno o varios monovolúmenes, que a día de hoy ocupan un papel residual e, incluso, inexistente: Seat ya no fabrica el Altea ni el Altea XL, que otrora tuvieron un buen nivel de ventas en la marca.

Otros modelos que están perdiendo gradualmente su lugar han sido las berlinas medias, que han dado paso a la moda SUV: hoy, además de los SUV de alta gama, encontramos coches como el VW T-Roc, los Peugeot 2008, Renault Captur u Opel Mokka, que no dejan de ser evoluciones de los coches urbanos sobreelevados y que no pisarán nunca un camino de tierra.

Un todocamino pisando asfalto. No lo verás en el campo.

Además, se han implementado desde hace unos pocos años los motores “downsizing”, los cuales han reducido cilindrada y número de cilindros para dar paso a mini-motores: hemos pasado de un 2.0 con turbo a un 1.4 de cuatro cilindros con turbo en el grupo VAG; de los 3.0 atmosféricos de BMW a 2.0T en casi toda la gama exceptuando los 340i y los M3; de los 1.6 y 1.8 del Ford Focus a un 1.0 Ecoboost…

Otro de los cambios de estos 10 años, en mi opinión a peor, es el tema del diseño exterior e interior de los coches. Hemos pasado de interiores austeros, con radios de tamaño doble-DIN (o navegadores de 6-7″) a auténticas tablets poco integradas en el salpicadero; y hemos pasado de formas suaves a formas angulosas y parrillas desproporcionadas que ocupan la mayor parte del morro: para mí esto es un claro indicativo que hará que dentro de 10 años, los coches de hoy en día sean vistos como una antigualla, mientras que los de 2009, en muchos casos, seguirán teniendo ese halo de atemporalidad.

Absurdo. Más que la música del tiovivo.

Aparte del paso de monovolumen a SUV y del downsizing, en estos diez años también ha habido un boom de los coches eléctricos: hemos pasado de los primeros escarceos de Toyota con los híbridos (el Prius lleva ya desde 1997, pero durante el periodo 2004-2009 tuvo su mayor auge) a que ahora prácticamente todas las marcas nos ofrezcan, como mínimo, un vehículo híbrido en casi todas sus gamas, y que muchas otras estén centradas en el desarrollo de los vehículos eléctricos. Y como quiera que a las grandes ciudades de aquí a unos años solo se podrá acceder con este tipo de coches, parece que esta va a ser una tendencia que se va a mantener de cara al futuro y que aumentará en los próximos años.

¿Y qué nos queda a los amantes de la conducción espirituosa, entonces? ¿Nos tendremos que reciclar? Un servidor puede llegar a aceptar determinados coches eléctricos, sobre todo por su aceleración plenty of power desde cero hasta arriba; pero soy bastante reacio a tener que abandonar mi conducción “pegada al suelo” por una conducción sobreelevada debido a la dichosa moda SUV.

Al final, a un servidor se le pone cara de acelga cada vez que ve una novedad en el mercado del automóvil, y todo esto hace que cada día ame un poco más los clásicos, pues reúnen un poco todas las características que se han ido perdiendo al cabo de los años.

Diseños con personalidad.

Moraleja: comprad un clásico, conducidlo y disfrutadlo todo lo que podáis, o mejor dicho, hasta que nos dejen, y, como diría un castizo, “que nos quiten lo bailao”.

Especies en peligro

Somos una verdadera especie en peligro de extinción. Recibimos palos por todas partes: la gente a la que no le gustan los coches, los que no entienden que prefiramos gastar nuestros ahorros en algo con ruedas, un volante y un motor; los políticos que ponen impedimentos, trabas e impuestos por doquier a los coches…

Avisados estáis…

Pero, aun así, yo estoy orgulloso de decir a los cuatro vientos que me gustan los coches, que soy un friki de ellos, y que disfruto con ellos a pesar de todos los sinsabores. ¿Por qué nos gustarán tanto los coches?

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¿Es el fin de los combustibles?

Hace pocos días saltaba la noticia: el gobierno quiere que se dejen de vender coches de combustión (tanto diésel como gasolina) para el 2040. Y, para ello, nada mejor que instar a las gasolineras a convertirse en electrolineras, quienes tendrán que realizar una gran inversión para adaptarse a los nuevos tiempos.

Electrolinera

Una electrolinera alimentando.

Pero… ¿es tan sencillo estimar un fecha tan concreta para anunciar el fin de los motores de combustión tradicional (esto es, diésel y gasolina)… o por el contrario es jugar a ser Rappel? Veámoslo.

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Que comience el juego

Ya hemos hablado en más de una ocasión de los coches que tendría en mi garaje si tuviera posibilidades (o sea, parné en el banco). También he hablado hasta la saciedad de los clásicos molones, de los daily cars y de los coches deportivos que me gustan.

Juego

Que comience el juego.

Pero, ay, hamijos, hace poco me han propuesto en un grupo de Whatsapp un aprieto muy grande, una especie de juego en el que están implicados los coches, y que seguro que a más de uno de vosotros le saldría humo de las orejas puesto que las opciones son múltiples. ¿Queréis saber de qué se trata? Pues coged vuestra taza favorita, echad un buen café, té o vuestro refresco preferido y seguid leyendo.

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Deportivos V6

Esta vez queremos desde 4Wheels 4Fun hablar de aquellos coches deportivos “de verdad”, de los de antes, de los que no tenían problemas a la hora de sacar su potencia a base de cilindros (6 en este caso) y de cilindradas grandes, no a base de un 1.0 turbo. Y por una vez prometemos no hablar de los BMW E36, palabrita. Más que nada porque llevan 6 pucheros pero uno detrás de otro, en fila india 😉

¿Por qué un V6?, os estaréis preguntando. Muy bien, para el que esto escribe los motores de 6 cilindros son unos motores que ya van bastante redondos, que suenan maravillosamente bien y que pueden tener una potencia bastante curiosa. Sí, los V8 irán mejor, los V10 más aún, pero se trata de buscar deportivos que un Petrolhead con un sueldo normalito pueda permitirse sin descapitalizarse en exceso.

Maserati V6

No, probablemente tampoco podremos tener un Maserati… ¿O sí?

Recordad también que el bolsillo de un Petrolhead medio como nosotros es limitado, por lo que no me vale poner de ejemplo de deportivos con V6 un Honda NSX o un Nissan GT-R, ¡que os conozco!

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Uno de esos días

Pues sí, hamijos, seguro que a vosotros también os ha pasado y puedo apostar a que más de una y de dos veces, una de esas veces en las que te arrepientes de la compra de tu coche y te planteas la vida.

Generalmente, las veces que te llegas a plantear estos extremos viene determinado por un punto de inflexión, normalmente una avería seria, de las importantes, y en esta ocasión me ha tocado a mí.

Mind blown

De tanto pensar se le ha quedado esa cara.

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Dedicado a los iluminados

Estoy seguro de que, por desgracia, a todos nos ha pasado más de una vez (y de dos): desesperarnos al volante por culpa de uno de esos conductores que, en su infinita inteligencia, no son capaces de usar las luces de su coche de forma correcta.

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Los intermitentes, las luces antiniebla, las de emergencia, las de conducción diurna, las de carretera/largas, las de cruce/cortas y las de posición: un mar de combinaciones imposible de digerir para estos sujetos.

Es para ellos, los iluminados, para quien, con mucho amor, escribo este artículo.

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