Crónica VW Race Tour 2018

El Race Tour es un evento que se viene celebrando anualmente desde hace ya unos 15 años; se trata de una jornada en la cual Volkswagen pone al servicio de sus clientes (o futuros clientes) una serie de vehículos para poder probar las distintas tecnologías que incorporan.

VW Race Tour

Libera tu otro yo. Yo ya.

Personalmente, este es el segundo año que asisto a este evento, y con estas líneas espero que os podáis hacer a la idea de lo que hice allí, y que vosotros mismos saquéis vuestras propias conclusiones de si os molaría asistir a un evento como este.

Introducción

El Race Tour está englobado dentro del programa Driving Experience que la marca Volkswagen tiene en nuestro país, junto con la Escuela R y la Escuela 4Motion. En la Escuela R ponen a disposición de los asistentes (previo pago) de los Golf R, uno de los productos estrella de la marca, en diversos puntos de la geografía española. La Escuela 4Motion (también de pago) presenta una actividad Off-Road en Segovia y una de conducción sobre hielo en Andorra y en Austria.

El Race Tour es un evento gratuito, y se celebra en el circuito del Jarama desde hace unos cuantos años, añadiendo los circuitos de Cheste, Montmeló y Monteblanco de forma más reciente.

Llegada

Tras soportar los innumerables atascos que la ciudad de Madrid ofrece a sus habitantes y visitantes ocasionales, llegamos para hacer el check-in, nos dan una pulsera con tecnología NFC para poder pasarnos fotos y vídeos del evento, y nos invitan a un desayuno (este año el catering ha estado sobresaliente, con café, bollos y varios sándwiches. Recordad que el evento es gratuito…).

Briefing

Tanto este año como el anterior al que pude asistir (creo que fue en 2015), el briefing tuvo una presentación por parte de los diferentes responsables de la marca, y cuenta con la figura de Luis Moya como embajador de VW, quien nos estuvo hablando un poco de seguridad vial. También un piloto nos contó algunas cosillas que, aunque todos deberíamos de saber al sacarnos el carnet, nunca está de más que nos las recuerden: cómo sentarnos correctamente al volante, cómo afrontar curvas en circuito, etc. Y después de la charla, de unos 45 minutos de duración (hay que ver lo que se enrolla Luis, trata de arrancarlo, por Dios), salimos en diferentes grupos para hacer las diferentes actividades (somos unos 60 participantes).

¡¡¡Trata de arrancarlo, Carlos!!!

Seguridad

Comenzamos con las actividades de seguridad. Aquí, los 16 que estábamos en el grupo gris, nos dividimos en dos, y mientras unos probaban el ACC en pista, otros nos sometíamos a la prueba de la tecnología “Pre-crash” con uno de los instructores al volante de un Arteon. Tras una pequeña charla en la que nos explica cómo actúa el sistema pre-crash junto con el ESP, se pone al volante, sube hasta el inicio de entrada al pit-lane, y desde ahí se lanza a unos 100 km/h. De repente, simula un obstáculo en la calzada, pega un volantazo brusco (estilo prueba del alce), empieza a contravolantear… y tú notas cómo el coche tensa los cinturones, a la vez que cierra las ventanillas y el techo solar como preparación ante un posible accidente.

La prueba del ACC consiste en salir a pista con una caravana de tres Arteon detrás de un T-Roc, poner el limitador a unos 90 km/h y ver cómo el coche mantiene la distancia de seguridad con el vehículo precedente y frena en el caso de ser necesario.

Tras esto entramos a pista con los GTI, pero entended que deje la crónica del plato fuerte para el final.

Habilidad

Aquí había dos pruebas en dos partes totalmente opuestas del paddock. En la primera, tenías que lanzar un Golf R desde parado con el acelerador a fondo en una zona delimitada por conos azules y, al llegar a unos conos rojos, pegarle un cebollazo al freno con todas tus ganas y girar hacia la izquierda para esquivar unos conos puestos delante sin levantar el pie del freno.

En la segunda, con un Polo 1.0 TSI de 110 cv, se hacía un Mickey Mouse, es decir, un circuito hecho con conos imitando la cabeza del mítico ratón. Muy ratonero y técnico, donde tenías que ser muy fino al trazar para saber dónde acelerar, dónde frenar y dónde girar. Y por si esto no fuera suficiente aliciente, ponen un cronómetro para saber quién hace el mejor tiempo: había “tortas” por coger uno de los dos Polos y rebajar tiempos.

Mickey Mouse

Este año no era un GTI, pero también molaba.

Off-Road

En esta parte, se probaban las habilidades off-road en los SUV de la marca, T-Roc y Tiguan (no había ningún Touareg, pues han cambiado el modelo o están en ello, pero otros años sí que los han llevado). Para ello rodeábamos el circuito por la zona de fuera, donde hay caminos que van a las gradas de súper 7 y a la lateral de la subida Pegaso. Yo lo hice en el T-Roc, y en la primera bajada, en la que había que hacer un cambio de ejes y quedaba una rueda en el aire, le metí una buena rascada a los bajos… está claro que estos coches no son para ir por el campo a hacer el macho cabrío.

Off Road

Haciendo el cabra.

Pista

Y, por fin, la parte que todos estabais esperando. La parte de pista pura y dura. Como comenté antes, esta prueba la hicimos en segundo lugar (cada grupo hace las mismas pruebas pero en diferente orden), y este año solo había dos Golf R y varios GTI, así que me tocó un GTI. En primer lugar, el instructor da una vuelta, te enseña los puntos delimitados con conos que simbolizan el lugar al que tienes que apuntar con el coche cuando giras (para ver el ápice de la curva, punto de entrada y punto de salida), y luego te deja los mandos previa entrada a boxes para que seas tú quien lleve el coche por lo negro. En total son dos vueltas y otra de refrigeración, a mí me toca parar en medio de la primera vuelta pues me encuentro con la caravana de Arteon probando el ACC y me cortan el rollo…

Golf R

En pista. Por lo negro. Como mandan los cánones.

Desgraciadamente, este año solo son estas dos vueltas. La anterior vez que asistí, eran dos vueltas con el Golf R y dos con un Scirocco 2.0 TSI; otros años han traído Golf R/Golf GTI/Clubsport… en este sentido ha quedado un poco corto, y, como comprenderéis, te deja con la miel en los labios.

Final y conclusiones

Al terminar, nos dirigimos a la carpa que tenían montada, donde te hacen una encuesta y te dan un regalo (unas gafas de sol polarizadas con los logos de VW), además de poder volver a comer del catering, en el que iban sacando bandejas una y otra vez como si no hubiera un mañana.

¿Merece la pena asistir? En mi opinión, es un sí rotundo (y más siendo gratis): por lo que pagas, recibes una charla con conceptos útiles y que deberíamos refrescar todos; te dejan probar diferentes coches a lo largo de la mañana (o de la tarde) y encima te dan un regalito y te dan de comer, ¿qué más quieres que te dé, Sandro? Es más, yo pediría que hubiera más marcas que se animasen a hacer este tipo de eventos, y que incluso lo ofreciesen conjuntamente con la compra de uno de sus coches. Si al final de la jornada has aprendido a esquivar unos conos, o a trazar mejor, o como mínimo a sentarte correctamente al volante, habrá merecido la pena. Eso sí, se te pasa en un abrir y cerrar de ojos, y siempre te quedas con ganas de más.

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Un comentario en “Crónica VW Race Tour 2018

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