¿Son los coches actuales demasiado rápidos?

Hace un tiempo, tuve una experiencia un tanto extraña en la que me vi “compitiendo” contra un MINI Cooper S de última generación conducido por un piloto profesional de muchísimo talento. Intenté seguirle, de hecho lo hice, aunque con mucho esfuerzo, durante unos kilómetros, hasta que desistí porque veía que si forzaba más la cosa podía acabar mal para mí.

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Un culo como éste es el que iba persiguiendo.

Sé que esa diferencia estaba marcada en gran parte por las manos muchísimo más talentosas que llevaban el MINI que las que llevaban el Clio (o sea, yo), pero también me di cuenta de que el Cooper S podía ir bastante más rápido todavía (algo que confirmé cuando hable después con el piloto en cuestión), cuando mi coche, aun teniendo algo de margen, iba al 85% o más de sus posibilidades.

Y esto me hizo reflexionar sobre lo que están evolucionando los coches de todos los segmentos en cuanto a rapidez contra el crono, pero, ¿es eso bueno?

Hace unos años (no tantos), para que un coche rondase los 500cv debía ser un superdeportivo estilo F430. Solo coches derivados de los rallyes como el EVO o el WRX STi eran capaces de rondar los 300cv en coches del segmento C. En el segmento B, la potencia estaba entorno a los 180cv en los coches más potentes, siendo la tónica rodar los 150.

Pero la escalada ha sido (y será) imparable. Hoy en día “cualquier” berlina del segmento D puede coquetear con los 600cv, los segmento C empiezan a rondar los 400cv y los B pasan de los 200cv. Si nos pasamos a “lo más de lo más” en superdeportivos vemos que el Chiron tiene un motor que es imposible de poner en apuros ni en circuito. Y yo me pregunto: ¿a dónde vamos con esa potencia?

Vale, soy el primero al que le encanta el músculo bajo el capó, el subidón que produce que el coche “tire” es adictivo, pero hemos llegado a tal nivel que para poder sacarle partido a los motores más gordos hay que ir sí o sí al circuito, perdiendo el placer de enlazar curvas de un tramo de montaña, perdiendo la posibilidad de darle un pisotón al acelerador porque enseguida te pones a velocidades ilegales (incluso absurdas, de esas que vaporizan tu cuerpo si te la pegas).

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Espectacular, sí, pero no me lo compraba aunque tuviera el dinero necesario para hacerlo.

Y no sólo es la potencia. La puesta a punto ha evolucionado de la misma manera. Antes un M3 te exigía manos en casi cualquier situación, ahora, un M2 (el equivalente en tamaño, precio y prestaciones) es tan bueno y te permite “tantos” errores (comparado con sus antecesores), que para buscarle las cosquillas tienes que ir al circuito obligatoriamente, ya que ni siendo un camicace podrás llegar a sentir el límite del coche en carretera abierta (otra cosa es que llegues al tuyo como conductor).

Los coches actuales han evolucionado tanto que van sobre raíles. Ya no tienes que “saber” lo que haces. Tanto la puesta a punto tan lograda como el ángel de la guarda que son los diferentes controles electrónicos (sobre todo el ESP) hacen que “cualquiera” pueda ir rápido en “cualquier” situación.

Ahora puedes llegar pasadísimo a una curva que, si la física lo permite, el coche la tomará “por arte de magia”, a base de frenar ruedas y cortar gas sin que te enteres, salvo quizá, por una parpadeante luz en el salpicadero. Antes si llegabas pasado, o tenías manos o te la dabas. No había otra. Era una especie de selección natural, pero a lo bestia. También servía para separar a los niños de los hombres.

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Si al menos se pueda apagar…

Vale, la seguridad es buena (no voy a decir lo contrario), pero en un coche dirigido, en teoría, a un conductor petrolhead, lo suyo sería que se exigiese tener cierta habilidad, que te hiciese sudar un poco, que te permitiera trabajar para conseguirlo a base de tu capacidad, no de la de un ordenador que piense y actúe por ti.

Y qué queréis que os diga, si tenemos un coche “tan bueno” al que solo vamos a sacarle partido en circuito, por lo que cuestan muchos coches picantes nuevos hoy en día prefiero comprar un coche de segunda mano pensado para los trackdays, como el Xbow por ejemplo, o uno de calle preparado para tal efecto, como mi 328ti. De ese modo tendría un coche exigente con el piloto (para llevar rápido un coche así necesitas manos) y que me transmitiría más que un coche de calle deportivo actual. Y con la diferencia me compraría una “lavadora” para el día a día. Básicamente es lo que he hecho yo.

Menos mal que aún quedan algunos que no buscan esa escalada absurda y se centran en las sensaciones. Son pocos, pero los hay. El ejemplo más obvio es el Mazda MX-5 (con sus primos italianos). La última generación ha buscado una mejor base técnica, adelgazando el coche, pero también haciéndolo más pequeño y ágil, y con un motor colocado más atrás y más bajo que en la generación anterior, reduciendo el centro de gravedad y su momento polar de inercia. De ese modo, consiguen un coche que transmita más a velocidades normales, sin necesitar de un motor y una puesta a punto absurda.

Está pensado para disfrutar en esas carreteras reviradas que nos rodean, porque a todos nos apetece cogernos el tramo menos recto y más largo de vez en cuando al salir del trabajo (a algunos más que a otros), y es ahí donde las sensaciones cuentan.

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Uno se me aparece en sueños, el otro…

Desde aquí hago un llamamiento a las marcas para que recuperen aquello que hizo que muchos nos enamorásemos de sus productos. Que nos devuelvan, al menos en las versiones más “deportivas”, las sensaciones que nos han robado y que dejen la desconexión con la carretera para los electrodomésticos de transporte.

Los quemados necesitamos que, aunque nuestros coches sean seguros, nos dejen jugar con ellos, que nos permitan recuperar la sonrisa perdida en el camino, que volvamos a sentirnos parte de los mismos. Queremos que el coche nos invite a perdernos. No necesitamos que el nuevo modelo sea más rápido que el anterior, sino más libertad para trabajarnos la conducción, incluso para cagarla. No necesitamos más potencia, sino menos filtros.

Queremos que los coches vuelvan a acelerarnos el pulso como lo hacían antes. Que vibren, que suenen, que huelan.

Queremos sensaciones. Simplemente eso.

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8 comentarios en “¿Son los coches actuales demasiado rápidos?

    • Cierto, el exceso de peso de los coches actuales es un lastre (nunca mejor dicho) que afecta mucho a su conducción. Menos mal que parece (recalco el “parece”) que hay marcas que se han dado cuenta y están volviendo a adelgazar con las nuevas generaciones después de años de ir ganando tamaño y kilos con cada nuevo coche. Me alegra ver que Peugeot con su 208 o Mazda con el MX-5 han tomado la senda correcta. A ver si los demás imitan sus pasos.

      Muchas gracias por leernos y por animarte a comentar.

      Me gusta

  1. El futuro va hacia un aumento del automatismo, comodidad, emisiones e integración de aplicaciones del smartphone al coche. Y el que quiera conducción espirituosa, cada vez lo tendrá más difícil. Una mínima parte del mecado pide eso, por tanto, menos desarrollo en esos productos… Y mínima parte de modelos cubrirán esa necesidad.

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