El porqué de mi e46 330i

Hoy os traemos una nueva colaboración, esta vez de Bariwelo que, habiendo pasado por el “lado oscuro” del automóvil teniendo un 4 cilindros diésel de tracción delantera, volvió al redil con un gasolina de 6 pucheros de propulsión. Es posible que esta historia os suene a algunos, ya sea por haberla vivido en vuestras carnes o porque tengáis algún conocido que haya pasado por el mismo proceso. Abrochaos los cinturones, que arrancamos.

En una sociedad automovilista como la española, llena de coches con motorizaciones diésel, yo también compré un diésel. Deslumbrado por la patada, potencia y par, piensas: “esto es la hostia”; pero no, poco a poco te das cuenta de que el sonido no acompaña, el humo tampoco, empiezas a sentir en tus carnes que los diésel de antaño no son como los modernos, empiezas a ver cómo tendrás que cambiar los inyectores porque se rompen (suerte que en mi caso lo hicieron en un campaña de la marca), con no muchos kilómetros empiezas a sentir un cabeceo del motor en los semáforos ¿tendré algún inyector mal? Nooo, es el volante motor bimasa; escuchas silbidos raros dentro del compartimento del motor, uff, no es el turbo, pero es la EGR, en ocasiones hace un sonido bronco el motor a ralentí, ¡vaya! esta el DPF regenerando, me quedaré 10 minutos más en el coche antes de llegar a casa, después de 12 horas de trabajo a ver si acaba, y si no viajecito por autovía para que regenere, uff qué pereza. Empiezas a tener amigos con coches gasolina, con chuches y escapes que da gusto oír, y tú con tu cafetera taca, taca, taca, chof, chof, chof, que anda mucho pero no transmite… Creo que en esto de la cultura automovilista he crecido, ¡¡QUIERO UN GASOLINA Y TRASERA!!

bmw

Menuda planta.

Sigue leyendo