Tengo miedo

Sí, tengo miedo. Tengo miedo a muchas cosas, pero concretamente y relacionado con el mundo de los coches, tengo miedo. O tal vez no sea miedo, sino simple preocupación, preocupación por lo que se nos viene encima en un futuro no muy lejano.

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Qué pasará, qué misterios habrá…

Si te apetece saber a qué cosas les tengo miedo, sube, abróchate el cinturón y sigue leyendo.

Esos inventos…

Tengo miedo al futuro de la automoción. Sí, está claro que hay que evolucionar, como en todos los ámbitos de la vida (si no, no habríamos tenido grandes inventos, como el teléfono, internet, etc.), pero creo que en el mundo automovilístico hay cosas que, al menos a mí como petrolhead, me preocupan bastante.

Los que sois ochenteros, como yo, recordaréis perfectamente cómo eran los coches deportivos de antaño: coches bajitos, casi diríamos pegados al suelo, con palancas de cambio con recorridos muy marcados (¿quién no recuerda esos Ferrari con la palanca en H?); coches con unos motores cada vez mayores, muy prestacionales y pasionales.

Ferrari 599 GTB Fiorano Shifter

Así, bien escalonadas

Hubo una época en la que los fabricantes intentaban seguir el lema citius, altius, fortius de los Juegos Olímpicos: más lejos, más alto y más fuerte. Que una marca sacaba un V6 con 220 cv, al poco respondía su archienemigo con un V8 de 270 cv; que el primero sacaba un V10 con 300, al poco respondía otro con un V12 de 390…

Y, sin embargo, ¿qué nos encontramos hoy en día? Nos encontramos con que el coche que antes era deportivo mítico, hoy se ha convertido en un coche más del montón, en un electrodoméstico con una Tablet en el salpicadero al que se le puede cambiar el tono de la luz ambiente, y en el que encima el sonido del motor sale a través del equipo Harmann/Kardon que equipa de serie. ¿En serio? ¿Más de cien años de evolución en el mundo del automóvil para que ahora el sonido del motor sea reproducido por el equipo de música?

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Paren el mundo, que me bajo.

Por no hablar de la evolución al motor híbrido, o en su defecto al eléctrico 100%. Sí, está claro que los combustibles fósiles acabarán despareciendo, pero de ahí a fabricar carritos de golf solo hay un paso. Hoy parece que importa más si el coche consume menos de 5 litros a los 100 y que emita menos de 150 g de CO2 a que el coche transmita algún tipo de sensación a su conductor.

La dichosa moda del downsizing

Otra de las cosas que me preocupan dentro del mundillo es el tan de moda downsizing. Debido a las normas anticontaminación, cada vez más estrictas (no voy a hacer aquí alegatos a favor o en contra del calentamiento global, pero que en octubre sigamos a 25º no es muy normal), una de las soluciones que han encontrado los fabricantes es reducir el tamaño del motor. Claro, para conseguir el mismo nivel de potencia que sacaba un 3.0 con 6 cilindros en línea, tienen que recurrir al uso de uno o dos turbos en un 2.0 de 4 cilindros.

Y diréis ¿y eso qué importa? Pues sí, importa en el sentido de que los motores grandes tienen un sonido que nunca jamás podrá ser igualado por un motor “canijo” por muchos turbos que lleve. Y si no, buscad en YouTube vídeos de un M5 E60 y comparadlos después con los del F10. Dan ganas de echarse a llorar (a pesar de que el actual siga teniendo un sonido bonito, nunca llegará a compararse con el V10). Y ya no hablo del tema de fiabilidad, cuantos más periféricos tenga un motor, más posibilidades hay de que algo se rompa…

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Esto, amigos, es una especie en peligro de extinción.

Hace relativamente pocos años, un 2.0 sacaba escasamente 100 cv, mientras que hoy en día un 1.4 con su turbo llega a 150 cv sin despeinarse. Y claro, puesto que sobran cilindros, pasamos de los 4 cilindros típicos en cualquier utilitario a tres, o en algunos casos con la desconexión selectiva, a dos. Los consumos mandan…

Otro tema bastante peliagudo es el de la dirección. Vale que la dirección con asistencia en los coches ha sido un gran avance que nos proporciona un mayor confort a la hora de aparcar, por ejemplo (los que hayáis llevado un coche con dirección resistida sabréis a lo que me refiero), pero en los coches modernos las direcciones ya no son nada informativas: la asistencia eléctrica resta la capacidad de transmitir las irregularidades del terreno a través del volante.

Por no hablar también del tema de los neumáticos, en los que prima más que saquen una calificación “A” en ruido (y si llevan florecillas pintadas en los flancos mejor) a que sean unos neumáticos que agarren de verdad, tanto en seco como en mojado.

Cariño, he encogido a los niños

Pero no solo es eso, hamijos, que aún hay más. Resulta que, lo que hace un par de párrafos comentaba como una de las características de un deportivo mítico, el coche bajito y pegado al suelo, ha derivado en la mayoría de los casos a una “furgonetización” de casi todos los coches: ahora no vale sólo con tener 300 cv debajo del pie derecho, sino que además se exige que el coche tenga una buena habitabilidad, un gran maletero y no sé cuántas cosas más. Y claro, ahora los coches han crecido de tamaño, tanto en longitud como en anchura y, por desgracia, en altura.

Todo ello redunda en el comportamiento del coche en una zona de curvas: no es lo mismo hacer un tramo revirado con un coche de 2 metros de batalla que hacerlo con una berlina de casi 3 metros de batalla. Y si además de esto tenemos en cuenta el peso, ahí ya tenemos la guerra perdida: antiguamente, cualquier deportivo que se preciara de serlo, intentaba estar lo más delgado posible sobre la báscula, rozando la tonelada de peso por arriba o por abajo.

Porsche 911 1963 vs 2013

¿Jugamos a las 7 diferencias?

Sin embargo, hogaño echas un ojo a lo que pesa el Nissan GT-R y piensas que cualquier tiempo pasado fue mejor: todos los componentes electrónicos que llevan los coches de hoy en día como asistentes a la conducción (algunos muy necesarios, como el ABS o el ESP) no hacen sino engordar el peso final de los coches.

Soluciones

Vale tío, y ¿qué solución propones? Pues yo no propongo ninguna solución en concreto, ya que no soy ingeniero, pero creo que podríamos llegar a tener algún punto intermedio: hemos pasado de tener coches que antes medían escasamente 4 metros de largo a medir casi 5; pasamos de coches que pesaban una tonelada justa a tener ballenatos que rozan o superan las dos toneladas… ¿En serio es necesario tener cinco mil gadgets electrónicos? Vale que yo soy el primero al que le gustan las chorraditas en el coche, pero creo que se les está yendo de las manos.

Es subirte a un coche de hoy en día, poner el mando de luces en automático, el limpiaparabrisas en auto también, darle al botón del climatizador, pulsar el botón de los asientos calefactados, poner la suspensión en modo Eco, y contar el número de florecillas que has conseguido plantar con tu estilo de conducción (true story). Por no hablar de la flechita que te va diciendo que cambies a 6ª en cuanto pasas de 1.500 rpm.

¿Seguro que no hay una solución intermedia?

Por eso, desde estas líneas quiero hacer un último y desesperado llamamiento a los fabricantes: por favor, si alguna vez les ha interesado el tema del Motorsport, vuelvan a ofrecer coches como los de antes.

¿Adónde vamos a llegar?

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3 comentarios en “Tengo miedo

  1. Bravo, me ha parecido un artículo de diez.
    Lo que más me sorprende de todo lo que apuntas es que muchos de esos coches vienen de países en los que hay una vasta y larga cultura automovilística (léase Alemania, Inglaterra e incluso Francia). Este pasado fin de semana tuve la oportunidad de probar un motor tres cilindros de un ¿prestigiosa? marca y la verdad… me resultó vacío. Sí, con su turbo y todo pero me resultó insulso y falto de garra.
    Dado que en Alemania ya se plantean la eliminación de los motores de combustión para 2030, deberíamos plantearnos la siguiente cuestión: ¿Serán capaces los fabricantes de crear coches eléctricos, de pila de combustible, etc. con la misma capacidad de transmitir sensaciones que los que tenemos ahora?

    Una cosa queda clara: No solo tendrán que trabajar el paso por curva, la estabilidad y el 0-100. tendrán que currarse mucho el asunto del sonido. ¿Os imagináis una día de tandas en el circuito de turno con los coches pasando a todo trapo y el cantar de los pajarillos de fondo? Pues eso.

    Un saludo y muchas gracias amanciio por poner por escrito lo que muchos pensamos.

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    • Muchas gracias por tus palabras, Juan. La verdad es que yo personalmente dudo bastante que los coches eléctricos nos puedan brindar muchas emociones, pero aún conservo la esperanza de que alguien dé con la tecla exacta.

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  2. Pingback: Un año ya | 4 Wheels 4 Fun

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