La fauna de los rallys

Como buen quemado norteño, me gustan los tramos de montaña de por aquí y, cómo no, los rallys, rallysprints y subidas que se celebran en ellos. Por eso, he estado en más de una cuneta disfrutando del espectáculo que los pilotos nos brindan.

Rally Portugal 2014

Cuatro locos, decían…

Sin embargo, lo que debería ser una fiesta para público, pilotos y organización, no siempre lo es gracias a las “peripecias” de algunos descerebrados que, por desgracia, nos dan mala fama a todos.

Estos personajes, que dicen amar tanto este deporte, suelen llegar al tramo el día anterior, acampan allí y pasan la noche acompañados de litros de alcohol, aderezados con demás sustancias más o menos legales. Hasta aquí no tengo nada en contra, aunque no comparta su estilo de diversión de una fiesta del motor, cada cual es libre de disfrutarla como le plazca.

El problema viene cuando el alcohol de sus venas se junta con la gasolina que también circula por ellas, haciendo sinapsis entre las dos neuronas que les quedan sanas y deduciendo que lo mejor que pueden hacer en ese momento es coger el coche y emular a los pilotos que verán pasar horas más tarde.

Pero lo más grave no es esto, ya que al fin y al cabo se la juegan ellos únicamente, lo grave empieza cuando el sol va tiñendo el negro del cielo de naranja, antes incluso, y comienzan a llegar los demás aficionados, que han pagado sus correspondientes entradas, hacia el lugar que ocuparán a lo largo del día.

Citroen C15

Esta es una de las armas que usan para hacer el mal (aunque normalmente el animal va al volante).

Y digo que lo grave viene ahora porque estos iluminados no aparcan sus coches a pesar de que haya gente caminando por el asfalto (eso sería mostrar una sensatez a todas luces demasiado compleja para sus reblandecidos cerebros), y siguen haciendo el cabra pasando a escasos centímetros de esos aficionados (y hablo con conocimiento de causa, pues he estado a punto de ser embestido por alguno de estos energúmenos), pero tranquilos, que ellos controlan.

Cuando empieza el rally propiamente dicho, suelen ponerse en sitios en los que no se permite la presencia de público, y que suelen estar delimitados con cinta roja. Por desgracia, este comportamiento está muy extendido, y no solo entre estos personajes, sino en general, y no perciben que lo único que hacen es perjudicar el espectáculo, pues suelen provocar retrasos ya que la carrera no empieza hasta que se compruebe que todo esté como debe.

Pero nuestros amigos, que tras una larga noche de desenfreno ya están en un mundo paralelo, suelen encontrar un nuevo objetivo con el que perjudicar la imagen de este precioso deporte, que no es otro que el voluntario que viste un chaleco reflectante, el comisario.

Esta persona, que en muchos casos está ahí por amor al arte, y que sí ama los coches, suele ser objeto de bromas, que si bien al principio no son pesadas ni molestas, se convierten en tales cuando nuestros protagonistas repiten la misma gracieta cada cinco minutos, algo común en personas con mentalidad infantil.

Comisario

Esas personas con chaleco, objeto habitual de burlas y chanzas.

Y si todo queda en eso habrá que dar las gracias, porque no sería la primera vez que una pasada se retrasa horas o se suspende directamente porque dos cuadrillas de listos han decidido mostrar su hombría a base de empujones y puñetazos, provocando que la gente de alrededor tenga que llamar a la policía para que el tumulto no vaya a más.

Cuando, por fin, y tras haber disfrutado de un espectáculo del motor que te permite ver (y casi tocar) unos coches que van dándolo todo por curvas que serpentean por verdes montañas, toca recoger el petate y volver a casa, te das cuenta de lo desconsiderada que es la gente en general, y nuestros amigos en particular, pues dejan su firma, esa que acredita que han estado allí, en forma de latas, bolsas y demás basura, estropeando un paisaje que no les pertenece y dando argumentos a favor de los que quieren acabar con los rallys.

Porque sí, están en el punto de mira de personas que no entienden nuestra pasión, y con comportamientos como los descritos no hacemos más que darles la razón. De poco sirve que te quejes de que los medios solo hablan de rallys cuando hay accidentes si luego te pones en lugares peligrosos. No tiene sentido quejarse de los ecologistas si luego no recoges tu basura. No es coherente quejarte de lo difícil que es que den permisos a los organizadores de estos eventos si luego vas poniendo en peligro a los que van a disfrutar de él.

Si de verdad amas este deporte y quieres que siga existiendo, por favor, sé respetuoso, porque es la mejor forma de defender los rallys, y lo sabes.

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2 comentarios en “La fauna de los rallys

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