El drifting y lo que ha supuesto en la puesta a punto de los coches

Quien más quien menos, todos hemos visto algún video de Top Gear o de Chris “Monkey” Harris probando coches. Como te habrás percatado, suelen deleitarse (y deleitarnos) con unos derrapes largos y espectaculares, donde el humo desprendido por los neumáticos muestran la trazada que han seguido, además de las consabidas marcas negras en el asfalto, claro está.

Ghris Harris La Ferrari

Harris haciendo de las suyas en un LaFerrari.

Tal es el éxito de este tipo de videos, que poco a poco ha ido calándonos la idea de que para divertirse conduciendo, has de ir siempre de lado. Pero, ¿es así? Bien, empecemos desde el principio.

Cada territorio siempre ha tenido su forma de medir la diversión de un coche; en los Estados Unidos son aficionados a los coches muy potentes (muscle cars) pero torpes en curvas. Les encantan los burnouts y las drag race. Y tiene sentido que sea así. Es un país enorme con anchas carreteras de interminables rectas, donde no importa cómo va un coche en curvas porque apenas existen (comparado con Europa). A eso hay que sumarle que siempre han gozado de una gasolina mucho más barata que nosotros, haciendo que “les diera igual” el peso del coche o lo que consumiera. “Solo” importa la potencia.

En Europa (y Japón) en cambio, tenemos una orografía mucho más accidentada que hace que las carreteras, por norma general, tengan muchas curvas, todas ellas diferentes entre sí. A eso hay que sumarle las subidas y bajadas que nos encontramos y que las carreteras suelen ser más estrechas que las estadounidenses. Además, el combustible ha sido siempre más caro a este lado del charco.

Miata Mustang

Japonés con sabor europeo secundado por dos estadounidenses.

Es por eso por lo que los europeos, históricamente, hemos solido crear o comprar coches con un comportamiento muy bueno en curvas, pequeños en tamaño para que “encajen” en nuestras carreteras y ligeros para permitir que con pocos caballos de potencia (para no disparar en exceso los consumos) el coche se mueva con la rapidez deseada. Además, que un coche sea ligero ayuda en el comportamiento.

Aquí, siempre hemos considerado un coche divertido cuando pasa las curvas con rapidez y de manera fluida, un coche que te exija “manos” para poder llevarlo por el sitio. Hemos sido, históricamente, de ir trazando limpio, de ir buscando la línea más adecuada en cada momento, hemos intentado llevar el coche lo más estable posible porque así va más rápido, y hemos puesto a punto nuestros coches en consecuencia. Pero todo esto está cambiando.

Poco a poco, y sin que casi nos diéramos cuenta, el drifting ha ido entrando en nuestras vidas, sea mediante profesionales que se dedican a ese deporte, o bien, tal y como hemos dicho al principio, por las pruebas de coches que realizan algunas personas.

Poco a poco, hemos ido cambiando nuestro concepto de diversión al volante de ir trazando limpio o tirando líneas, a ir con el coche completamente de lado mientras destrozamos los neumáticos. Y eso las marcas de coches lo saben.

Por eso, los fabricantes han empezado a “vendernos” coches que cruzan bien, incluso en sus vídeos promocionales. Y para que un coche vaya bien de lado están empezando a priorizar una puesta a punto “antinatural”. Coches como el Toyota GT-86 han buscado el derrape fácil, empleando para ello unos neumáticos de baja fricción nada apropiados para un coche deportivo. Si a eso le añadimos una puesta a punto que busca más el “show” que la trazada limpia, obtenemos un coche que aunque podría ir mucho más rápido (tiene muy buen chasis), busca ir “descolgado” a pesar de su motor nada musculoso.

Otro claro ejemplo es el Focus RS de última generación. A pesar de tener tracción a las 4 ruedas, tiene un modo de conducción que te permite ir de lado, al más puro estilo Ken Block (participó en la puesta a punto del coche). Al menos, en este caso, solo es un modo de conducción y no es algo permanente que influya en el comportamiento del vehículo en cualquier circunstancia.

GT86  Focus RS

GT86 y Focus RS yendo de lado.

Y no penséis que esto va a quedarse en los coches de propulsión o tracción trasera o algunos 4×4. Este fenómeno irá calando también en los delanteras “picantes”. Pronto veremos coches que si bien no pueden mantener el derrape mediante el uso del acelerador (más bien al contrario), su puesta a punto hará que cada vez que entremos a una curva y metamos el volante, la trasera se descuelgue haciendo “cruzadas” de unos 30º a la mínima que lo busquemos, a pesar de ser muchísimo más lento que un coche que mueve la trasera lo justo para ayudar en la guiñada o, mejor aún, un coche con autoblocante.

Lo peor de esta moda es que hará que no puedas usar los coches en carretera abierta tanto como se hace con coches anteriores, pues es muchísimo más peligroso llevar de lado un coche, invadiendo para ello parte del otro carril. Y esto hará que si no quieres jugártela (y no deberías), tengas que reservar tus ganas de disfrutar para el circuito o tramos privados.

Algunos pensaréis que soy un purista o un anticuado pero creo, sinceramente, que es más divertido llevar el coche justo en el límite, sin intentar pasarlo, intentando ir siempre lo más rápido posible, buscando la trazada idónea.

Una de las experiencias más intensas que he vivido conduciendo ha sido llevando mi ex E36 325i con semislicks un día de esos en los que cae el diluvio universal. Me estaba costando muchísimo sujetar el coche que me insinuaba la trasera cada dos por tres. Estaba sudando como nunca antes lo había hecho al volante, pero estaba pasándomelo genial. Sí, llevarlo de lado seguramente habría sido más fácil, pero estoy seguro de que no me habría divertido tanto. Es una de esas experiencias que no olvidaré jamás.

No me malinterpretéis, no estoy en contra del drifting en sí, cada cual que haga con su coche lo que quiera, o que gaste el dinero en ver los espectáculos que le plazca, de hecho, yo he asistido de público alguna vez y me encantan los monstruos que crean mezclando motores y chasis que no nacieron para convivir, pero, y sin ánimo de ofender a nadie, para mí, el drifting es como la comida rápida; algo que está bien degustar de vez en cuando, pero que no es para todos los días.

Drift silvia s15 evo10

EVO X y Silvia S15 echando humo.

Lo considero más espectáculo que automovilismo puro, más una exhibición que una competición en el sentido más clásico de la palabra.

He de reconocer que, aunque me guste tragar humo de neumático y tener virutas de goma por la cara, brazos y ropa, incluso hacerme alguna rotonda de lado (cuando tenía un coche apropiado para ello, y siempre en terreno privado), prefiero buscar tiempos, trazar fino, y me gustan más las disciplinas que hacen lo mismo (algunas más que otras, todo hay que decirlo)

Por eso, no me gusta que un coche venga “drifter” de serie porque los departamentos de marketing han visto que es lo que está de moda. No me quiero imaginar el día en el que tenga que tirar de afermarket para hacer que un coche vaya “como tiene que ir”. Es por eso por lo que quiero romper una lanza a favor del estilo de conducción clásico, el de toda la vida.

Quiero que en rallysprints y subidas la gente se vuelva a emocionar cuando un piloto pase peinando la hierba de las cunetas con las llantas de su coche después de haber frenado en el último segundo y haber hecho el cambio perfecto.

Abarth 595 Competizione al límite

Abarth 595 Competizione al límite.

Quiero que la gente vuelva a apreciar el buscar apurar cada frenada, el trazar fino, el cambiar en el momento justo para que las revoluciones caigan en el momento dulce del motor, el hacer un punta-tacón de libro, el apurar cada milímetro de asfalto.

Sé que quizá sea una diversión que cueste más encontrar, que el drifting te permite soltar adrenalina de forma más rápida. Puede que sea una de las razones por las que está calando tan rápido en la gente. Pero creo, sinceramente, que en esa dificultad está su gracia, porque cuando logras, tras mucho esfuerzo y perseverancia, ir de forma fluida con el coche, saber que lo has dado todo, que no podrás ir más rápido en ese tramo en concreto, la satisfacción que te invade es indescriptible, porque sabes que la has clavado, que has dado lo mejor de ti.

Quiero, querido lector, que lo intentes, pero que lo intentes de verdad, y cuando lo logres, porque lo harás, vengas aquí y nos lo cuentes, porque estoy seguro de que serás el hombre más feliz de la tierra en ese momento.

 

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4 comentarios en “El drifting y lo que ha supuesto en la puesta a punto de los coches

  1. Esta claro que el drift esta de moda, pero quién ha llevado un coche JAPONÉS, como puede ser mi silvia s13, de lado sabe que esto no es sólo espectáculo que hay algo más, ya no hablo sólo de cruzar por cruzar, si no de pasar por cada curva corrigiendo el sobreviraje y aún así ir más rápido que cualquier coche alemán.
    Y si quiero ir más rápido aún para eso tengo mi civic swap k20 vaciado y con slicks.
    Saludos!

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    • Estoy de acuerdo en lo de que a veces cruzar puede ser mejor, pero solo lo entiendo si es para ir más rápido, vamos, si es cruzarlo lo justo para aumentar la tracción. En este caso lo considero una técnica más de conducción, como podría ser el tail-braking. Gracias por comentar.

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