Experiencias extrañas: Conduciendo un kart sobre hielo

El pasado 26 de marzo tuve la oportunidad de tener una de las experiencias más peculiares de mi vida, la de conducir un kart… ¡sobre hielo!

Todo empezó cuando un par de semanas antes vi un anuncio en el periódico (sí, en papel) de algo que en un principio me descolocó por completo. No daba crédito a lo que mis ojos estaban viendo. ¿A quién se le ocurrió la locura de sumar un vehículo que ya de por sí es juguetón y hielo? Recordemos que el kart es tan divertido porque básicamente son “4 tubos”, 4 ruedas, un volante, dos pedales y un motor. Carece de suspensión y diferencial, y además cuenta con una batalla corta y un asiento que hace que tu culo vaya a escasos centímetros del asfalto (o hielo, en este caso).

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Así suele lucir la pista de hielo cuando no hay partidos de hockey.

Tras hablarlo con los amigos y mi hermano, decidimos que teníamos que probarlo (sí, era una obligación), así que reservamos la tanda.

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